Y tú… ¿Practicas el “SLOW TRAVEL”?

Me gusta ser VIAJERO. No quiero ser TURISTA. Es una opinión personal. Soy fan del SLOW TRAVEL.

A veces veo esos autobuses turísticos que se detienen en un lugar repletos de viajeros y siento ansiedad. Sigue siendo una opinión personal. Descienden en fila, escapando de su rutina diaria para meterse en otra de horario marcado y prisa. Son turistas pero no disfrutan lo que ven.

En nuestro caso viajamos con nuestra furgoneta y elegimos “pocos lugares” para pasar “mucho tiempo”. Pienso que es más enriquecedor y relajante. Disfrutamos mucho parando en un bar típico de un pueblo, degustando su comida casera, hablando con los paisanos, sin prisas, con mucha calma. A veces tanta calma que nos mimetizamos con el ambiente. Nosotros somos dueños de nuestro propio tiempo. Nosotros decidimos a dónde ir, cómo y cuándo. No somos turistas recolectores de fotografías que pronto han olvidado dónde han estado o qué han visto.

El SLOW TRAVEL transforma al viajero. Tu vehículo te lleva pero tú marcas la velocidad y el destino. Quizás pensamos que este concepto está más relacionado con el entorno rural o la naturaleza, pero no es así. También se puede aplicar al entorno urbano. Porque elegir este estilo de viaje es elegir una forma de viajar que se pueda aplicar a cualquier lugar y en cualquier momento, ya que no se trata sólo de ir deprisa, sino también de saber aceptar ver menos para disfrutar más. El fundamento del SLOW TRAVEL es conocer el lugar donde estás, saber qué es y por qué estás allí. Es pasar más tiempo caminando por las calles y conociendo gente que subidos a nuestro vehículo.

A veces salimos con nuestra autocaravana o furgoneta y no sabemos aprovechar al 100% la libertad que nos otorga este estilo de vida. Visitar muchos lugares en poco tiempo nos impide conocerlos bien. Hoy aquí, mañana allí. Llevamos a nuestro tiempo de ocio el ritmo de nuestra vida diaria. ¿Por qué no “hoy aquí, me ha gustado, me quedo… ya iré otro día allí”? Creo que es más gratificante acumular experiencias y no acumular lugares visitados. Pasear por las calles tranquilamente, sentarte en la plaza del pueblo y departir con los vecinos. Conocerás historias increíbles y seguro que harás muchos amigos. Tómate el tiempo para relajarte durante el viaje CADA DÍA, para asimilar todo lo que has visitado, lo que has comido, la gente que has conocido… aprende a vivir tus viajes sin prisas y a viajar despacio.

Otra ventaja del SLOW TRAVEL en autocaravana o furgoneta: puedes cambiar los planes que tenías en mente. Nadie te obliga a seguir un camino recto. La improvisación se convierte en tu mejor aliado. No hay horarios, sin prisas, a tu ritmo. Vive la verdadera libertad de viajar.

No hay nada más hermoso e inolvidable que las experiencias que acompañan a los viajes. Esa sensación de vivir, y no solo ver y estar en un lugar. Esa sensación de pertenecer a un lugar y no ser un mero espectador. Y tú… ¿practicas el SLOW TRAVEL?

LO URGENTE NO DEJA TIEMPO PARA LO IMPORTANTE.- Mafalda

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