Un tesoro escondido en el bosque.

La ermita de San Román de Moroso se encuentra en el pueblo de Bostronizo, perteneciente al municipio cántabro de Arenas de Iguña, en los más alto del valle. La ermita se sitúa en un paraje recóndito a unos tres kilómetros del pueblo y rodeada de bosques con árboles centenarios.

No se conoce la fecha de construcción de la ermita, aunque todo parece indicar que debió realizarse en torno al siglo X. Es probable que existiese un edificio previo, que pudo fundarse entre los siglos VIII y IX, en el contexto de la repoblación de esta zona por población mozárabe.

El primer documento en el que se menciona a San Román de Moroso es muy posterior, data de 1119. Ese año la reina doña Urraca I de León (1109-1126) entregó la ermita al monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos. La vinculación con Silos, que en este momento era uno de los centros espirituales más importantes de la Península Ibérica, señala la consideración que llegó a alcanzar.

Ermita de pequeñas dimensiones y muros de sillería, con nave rectangular y ábside cuadrado. La nave tiene techumbre de madera, mientras que el ábside se remata con bóveda de cañón. Cuenta con tres ventanas, dos estrechas y abocinadas hacia el interior (en el muro sur de la nave y del ábside) y la tercera, en el centro del ábside, está tallada en un bloque en forma de ojo de herradura y enmarcada por una cruz patada.

En la época actual se encuentra en buenas condiciones ya que fue restaurada en la década de los 80.

En la campa situada al norte del templo se excavó una necrópolis en la que apareció un buen número de tumbas de lajas y sarcófagos, además de algún muro de impreciso significado, destacando el hallazgo de un fragmento de una jarra litúrgica visigótica.

¿Cómo llegar? Nos acercamos hasta el pueblo de Bostronizo, en lo más alto del Valle de Iguña. Atravesamos el pueblo y aparcamos para acceder a un camino debidamente señalizado que nos lleva directamente hasta la ermita (3,5 km). El recorrido no presenta ninguna dificultad y se puede realizar a pie o en bicicleta.

Por favor, respeta el edificio y todo su entorno natural. No dejes basura ni deteriores ningún elemento. Disfruta con la visita. Tu responsabilidad permitirá que otras personas también puedan disfrutar.

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