Un poco de historia…

Si eres Viajero Itinerante y eres un amante de este estilo de vida quizás hayas pensando alguna vez cuál fue el origen del hogar sobre cuatro ruedas.

Norteamericanos y europeos pugnan por el título de “primera autocaravana de la historia”. Para los aficionados norteamericanos este tipo de vehículos cumplen ahora 110 años de existencia, ya que en su opinión el primer vehículo de ocio de este tipo surgió en Nueva York en 1910 de la mano de la sociedad Pierce-Arrow´s Touring Landau, aunque en aquel momento se trataba de adaptaciones de automóviles familiares o de vehículos de carga. Por el contrario para los aficionados europeos el Viejo Continente puede presumir del privilegio de haber “estrenado” el primer vehículo de caravaning de la historia. Su inventor habría sido la Bristol Wagon Works Company, que en 1885 construyó una lujosa caravana itinerante, bautizada como “Wanderer”, para el doctor Willian Gordon Stables. La Wanderer incluía en su interior hasta una biblioteca.

Según la publicación belga especializada en autocaravanas ‘Werfauto Magazine‘, la primera autocaravana de la historia llegó a finales del siglo XIX, en 1890 más concretamente. Funcionaba con motor de vapor y su uso se destinó al transporte de mercancías, pero se puede decir que fue la primera autocaravana de la historia, con chasis por obra y gracia de la casa francesa Panhard & Levassoir.

Con el tiempo comenzaron a surgir empresas que iniciaron la construcción en cadena de estos vehículos, como es el caso de la inglesa Eccles, en Birmingham, cuyo modelo consistía en una rudimentaria cabina de madera con ruedas, de línea cuadrada y con cubierta de lona.

En este escenario en 1901 y 1910 se crearon en Gran Bretaña y Francia, respectivamente, las primeras asociaciones nacionales de caravanistas, incluso la organización inglesa estaba presidida en aquel primer momento por el doctor Willian Gordon, y ya en 1932 surgiría en Holanda la Federación Internacional de Clubes de Camping.

En 1915 el dueño de la poderosa compañía norteamericana Gas Electric Motor Bus, Roland Conklin, planificó para las vacaciones familiares un viaje por todo el país a bordo de un vehículo que bautizó como “Gypsy Van” y que en realidad era un autobús de dos plantas y ocho metros de longitud reconvertido en una casa con ruedas.

En 1921, con base en Ford, la empresa estadounidense Campingcar creó lo que se consideraba el primer ejemplo de una Autocaravana para uso turístico. Estos tenían cuatro camas y una mesa.

En 1929 Arthur G. Sherman, presidente de una importante farmacéutica ubicada en Detroit, decidió que en sus salidas al campo quería sustituir la tradicional tienda de campaña de lona por un habitáculo más sólido y resistente y que, además, pudiera ser remolcado. La idea inicial de Sherman acabó transformándose en una casa rodante de madera de tres metros de longitud y dos metros de ancho, con ventanas, sofá-cama, mobiliario, zona de cocina, etc, cuyo mayor atractivo es que era más “económica” que la autocaravana Gypsy Van. 

A raíz de estas iniciativas muchos norteamericanos que no podían afrontar el coste de una vivienda convencional encontraron en las caravanas (casas rodantes) una alternativa económica de hogar permanente, lo que provocó que por todo el país surgieran los famosos parques de caravanas que hemos podido ver en muchas películas y series de televisión.

En 1951 la empresa Westfalia desarrolló su propio modelo de autocaravana capaz de superar las modas de diferentes épocas a lo largo del tiempo. Fue transformada por Westfalia una pequeña camioneta producida por Volkswagen, donde el interior tenía cuatro camas y desde 1961 los primeros modelos producidos en serie comenzaron a abandonar la fábrica alemana.

La década de los sesenta y el despliegue de nuevas ideologías y formas de vida, principalmente entre los más jóvenes, provocó que en los setenta se disparara la demanda de vehículos que permitieran vivir y disfrutar del ocio al margen de los estándares tradicionales, de forma que caravanas, autocaravanas y camper se popularizaron en Norteamérica y en Europa, dando lugar a un mercado que en la actualidad continua totalmente vigente y con una salud de hierro a pesar de la crisis sanitaria y económica por la que atravesamos.

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